Capítulo 1 Luz carmesí

Cinco almas perdidas, la luna en lo alto, observando, tapando su boca, riéndose, deleitándose un secreto que solo ella conoce.
Los carteles de se busca colgaban como fantasmas en la pared, todos con rostros infantiles congelados en el tiempo. Niñas desaparecidas sin dejar rastro.
cinco niñas arrebatadas de sus familias todas con tan solo 13 años de edad, todos preguntándose en silencio el porque, pero nadie tenia el valor de preguntarlo en voz alta.
enfrente de mi un edificio hundido con grietas y carteles a punto de volar por el fuerte viento del invierno, en la pared del edificio un cartel de neón “luz carmesí” Que bello nombre , para un cine para adultos.
Bajo la pequeña escalera de metal frío para poder abrir la puerta, Los reflejos del color rojizo del cartel de neón manchan la nieve alrededor.
Cruzó la puerta, Enfrente de mi hay un stand vacío para comprar boletos con una luz cálida qué parpadea cada segundo.
Al fondo un pasillo oscuro. Cada ves que me adentro en ese túnel oscuro lo primero que escucho son los gemidos haciéndose más fuerte a medida que entro.
una sala de cine vacía y rota, procedo a sentarme en la última fila, Saco mi libreta de dibujos y solo observó el cuerpo desnudo de la mujer.
Solo la dibujo a ella, 1:35 am, Solo y con frío viendo una película porno, Dejo mi libreta y lápiz en el asiento y me dirijo al baño.
Solo un baño sirve, de fondo escucho los gemidos de la película y procedo a limpiarme la cara frente a un vidrio rotó y sucio, Vuelvo a la sala recojo mis cosas y me marchó.
Al salir veo una luz radiante en frente del cine, era una chica sentada debajo de un foco, se encontraba desnuda, la luz hace qué su cuerpo blanco resplandeciera.
La escena se volvió un contraste de luces por un lado un color blanco pulcro y por el otro un color carmesí roto y sucio
Me acerco y noto que los pies de ella están rojos y ensangrentados.
Como si hubiera Escapado de alguien, No sabía que decir, solo la mire, Nunca había visto un cuerpo tan bello su rizos de color rojizos junto a sus lunares y cicatrices.
son los puntos y comas de un hermoso poema.
Desmayada, ojos cerrados con su rostro mirando al cielo, con su piel blanca como la nieve y brazos abiertos como un ángel esperando que Dios la lleve al cielo.
Solo un pensamiento cruza por mi mente—Solo, déjame dibujarte...—Ella abre sus ojos sepultados en una capa de nieve fina, un color ámbar, una mirada llena de fuego, levanta su mano delicada y congelada hacia a mi rostro, Sus labios agrietados, cubiertos de escarcha, se entreabrieron con lentitud. Del hielo emergió un susurro quebrado
—Por favor...
temblaba de asombro, es como ver a un ángel convertirse en una estatua que poco a poco se congelaba, apunto de quebrarse, que solo le quedaban unos pocos segundos y el tiempo se encargaría de olvidarla.
No puedo permitir que ella muera, no puedo permitir que pase de nuevo, no frente a mis ojos.
Rápido me quite la chaqueta la cubrí esperando que el poco calor residual de mi cuerpo pueda ayudarla, apunto de cerrarla no puedo evitar ver sus cicatrices, su piel reluce como si estuviera hecha de pequeños cristales.
acercó mi mano poco a poco sobre su pecho a una cicatriz mucho mas grande que las demás
A centímetros de tocarla, En ese momento veo unas linternas señalando el cielo, unos gritos ahogados en la oscuridad de la noche, Cierro la cremallera y la levanto sobre mi espalda.
Su melena larga y roja nos cubre a ambos
cada paso es mas pesado que el anterior, pero lo vale, no puedo dejar que su historia termine así, no puedo dejar que la inmensidad de la noche se la trague.
Nunca había corrido tanto, mis pulmones me quemaban con cada respiración que daba
—¡¡pero no dejaré de correr!!
—¡¡No te dejaré Morir!!
una ventisca de nieve aparece poco a poco haciendo cada vez mas difícil correr, cada paso que doy me recuerda a ese día, a ese maldito día, hace 10 años.
—¡No volveré a quedarme sin hacer nada.!
Me desvío del camino principal para perderlos, Llego a mi departamento un edificio casi abandonado si no fuera porque vivo yo allí, me apresuró en abrir la puerta como puedo teniendo las manos congeladas y manteniendo el equilibro , entro y subo las escaleras hasta el quinto piso como puedo, al llegar al cuarto dejo a la chica en la cama y escucho a la gente gritar, me acerco a la ventana agachado procurando que no me vean sacando solo la vista, en la esquina de la ventana agitado manteniendo la respiración.
una silueta oscura alta, amenazante , proyectando una sombra en mi dirección que se expande sobre la nieve, una oscuridad que quiere mantener cautiva a la luz.
El hombre solo miro alrededor como si algo estuviera mal, como si un mal chiste se estuviera contando enfrente de sus narices y el es la principal burla.
un momento tomo para que el cambiara su dirección y se fuera corriendo.
Agitado en el suelo sentado recuperando el aire, mirando aquel cuerpo encima de mi cama mientras la nieve se descongela, solo pudo salir una frase de mi boca
—¿Y tu?.
—¿Quién eres?










